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viernes, 8 de junio de 2012

ELPAIS DE LOS MILAGROS







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España es el país de los milagros. Nos recortan los presupuestos para sanidad, dependencia, investigación, educación, etc. etc. Somos un país pobre en donde ya hay hambre, y en donde el futuro no parece precisamente brillante para los jóvenes. Pagamos una exageración para financiar nuestra deuda exterior y como cada vez tenemos mas dificultades con la deuda, pues cada vez nos cobran más. Está claro? No hay un euro. Peeeeeeeeeeeeero, le vamos a dar a BANKIA 19.000 millones de euros. No hay dinero para los que se quedan sin paro, sin vivienda y sin futuro pero sorprendentemente tenemos para "Sanear" a un banco como BANKIA, 19.000 millones de euros (No me caben en la calculadora) Recordareis como sonreía R. Rato, cuando dejó BANKIA. También recordareis como sonreía quien le sustituyó en el cargo y cuyo apellido un tanto enrevesado no pondré ¿que les hacía tanta gracia? ¿De qué o quienes se reían? Tengo "in mente" un adjetivo aplicable a todos los españoles que lo somos porque aquí nacimos. Sin embargo no lo diré hoy. Hoy, no. MMMMMaaaññññññaaaaaaana.

 
 
 
Emilio Martínez Arrés

Elda 2012-05-29

¿QUE PASA CON LA IGLESIA QUE NO PAGA IMPUESTOS?








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¿Que pasa? La iglesia sigue sin pagar impuestos. ¿Por qué? ¿Que hay un concordato? Si. Y una constitución. ¿Se puede cambiar la constitución y no se puede cambiar el concordato? Hay hambre en nuestro país. HAMBRE. Y las riquezas materiales de la Iglesia no pueden usarse para evitar hambre, desahucios, recortes en sanidad, y enseñanza etc. etc. ¿Alguien tiene la impresión todavía de que son estos los verdaderos seguidores de Cristo? La vida enseña que nada es blanco o negro. No todos los hombres de la iglesia merecen ser criticados. Los hay (mujeres y hombres) que dan ejemplo como cristianos de verdad. Dan ejemplo y hasta la vida. Pero esto no es un impedimento para que la iglesia PAGUE IMPUESTOS. Repito. QUE PAGUE IMPUESTOS. Y si no los pagan, por favor que no hablen en nombre de Dios ni utilicen la palabra solidaridad.

Creo que tengo razón como para sentirme indignado, aunque no pertenezca a este movimiento. ¿Hacemos una prueba? Imaginémosnos que el Ministerio de Hacienda le comunica a la conferencia episcopal que todas sus propiedades pasan a formar parte del patrimonio del estado español. Bien. Cinco euros a que los Indignados no acuden para intentar evitar el desahucio.


Emilio Martínez Arrés
 Elda 2012-05-23




¿ESPAÑA BAJO EL HAMBRE?



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                       Si un empleado de una empresa cualquiera realiza mal su trabajo es despedido ateniéndose a las leyes vigentes y en función de lo que mas concretamente se disponga en su contrato de trabajo. Esto, lo asumimos todos sin gran esfuerzo.¿Por qué no se puede despedir al político ya sea ministro o concejal de limpieza? ¿Por qué, cuando un político roba a manos llenas no es detenido encarcelado y obligado a devolver el dinero que obtuvo de manera fraudulenta? Cuando un político incluye en su programa electoral determinada promesa, y lo hace público ante todos los medios de comunicación,  ¿por qué no se le juzga por incumplimiento de su promesa, que es su trabajo?
No somos un país de pandereta (aunque algo queda).
Que no me digan que falta información o que esta es sesgada (que lo es a veces)
Que no me digan que todo el mundo tiene miedo a perder su puesto de trabajo (que lo tiene) pero…
¿que pasa con los que ni tienen trabajo ni lo tendrán? A lo mejor lo que falta es algo que suena mal y rancio, que se puede confundir con actitudes de otras épocas, pero que no me aguanto para decirlo. Faltan cojones, o si lo prefieren, valor, coraje, para enfrentarse a quien sea y como sea. Hay que jugarse la cara o incluso más si queremos evitar la ruina para muchos años y el aumento imparable de la gente que tiene que ir al comedor social. Mientras tanto, los gobiernos de izquierda y de derecha dando dinero publico a los bancos, para que no se les quede el culo al aire ¡Lastima! Hace muy poco tiempo teníamos la banca más saneada de Europa y ahora les tenemos que dar el dinero que les falta a los parados y a los asistentes asiduos al comedor social. Hay que tener poca vergüenza para aprobar una amnistía fiscal al mismo tiempo que se nos roba nuestro derecho ganado a pulso para tener una enseñanza al alcance de todos y el derecho a la sanidad publica y gratuita, hace dos años, modelo ante Europa y el mundo, y ahora en peligro de cierre por derribo, o peor aún, cierre para regalársela a la sanidad privada. Yo digo: A quienes hayan gestionado todo esto, a quienes nos hayan mentido, a quiénes nos ven como simples borregos que por miedo al lobo aceptaremos lo que nos venga… Habrá una explosión social. La habrá. Supongo que esto ocurrirá cuando en algún diario de gran tirada en España o en otro país del mundo se publique a 8 columnas “ESPAÑA BAJO EL HAMBRE 
                                                                                                                 

                                                                                                                                                                                 E.M.Arrés
 Elda
2012-05-01

sábado, 21 de mayo de 2011

TIEMPO ES VIDA


           




TIEMPO ES VIDA.  Este, es el lema que escogí hace ya muchos años como indicativo de mi profesión, como las palabras que más gráficamente representan, no solo la importancia de cada una de ellas, sino la indivisibilidad de ambas.
                                           Es algo muy frecuente escuchar aquello de  EL TIEMPO VUELA”  o “CUANDO QUIERES DARTE CUENTA, YA HA PASADO LA VIDA”.   Parece ser pues que solo aprendemos a valorar realmente el tiempo cuando la vida ya se nos agota. En ese momento, ya no nos es útil la enseñanza. Nos debería ser útil mucho antes. Cuanto antes lo aprendamos, mejor y más viviremos.
Y digo yo que no sería malo dedicarle a este tema  unos minutos. Cinco, por ejemplo. ¿Estarías dispuesto/a a emplear esos cinco minutos de tu vida  para intentar, aproximarte al menos, al conocimiento del valor que para todos debiera tener el tiempo?  Además, cinco minutos no significan apenas nada comparados con los millones de minutos que vivimos a lo largo de nuestra vida. Cinco minutos en una persona de una edad de 70 años vendrían a ser algo así como  5 / 36.792.000 = al  0.0000001 %  (Cero arriba, cero abajo) O sea; algo así como  el casi nada por ciento.
Hay algunas cosas que apuntaré, aunque parezcan evidentes. Por ejemplo;
La casi totalidad del personal lleva siempre su reloj. Si no sabemos que hora es, estamos perdidos. En la inmensa mayorías de los casos, El tiempo;  que debería hacernos sentir serenos, seguros, porque tenemos ese tesoro a nuestra disposición, nos estresa, nos agobia y termina amargándonos.
Nuestra vida transcurre entre hecho y hecho que están “marcados” con una hora determinada. El tiempo es el único elemento presente, SIEMPRE, de manera continuada e irreversible en nuestras vidas.
Cuantos más activos somos mas necesitamos mirar el reloj. Hay que tenerlo todo bajo control y en el control de TODO siempre encontramos,  como elemento determinante, el tiempo.
Sin embargo si somos descuidados  “desordenados” en cuanto al transcurso del tiempo, se refiere, puede ocurrir fácilmente que el tedio se apodere de nosotros.
Es decir: Si somos muy activos y siempre estamos haciendo cosas u ocupados en proyectos, el tiempo se nos pasa volando y no nos enteramos de nada de nada hasta que la vida nos pasa por encima como un tren de mercancías.
Por el contrario: Si somos un tanto indolentes, y el tiempo no es precisamente lo que nos quita el sueño, nos aburrimos y desaprovechamos aquello que nos es inherente a nuestra propia vida; El tiempo.
Les propongo algo muy sencillo para aproximarnos a esa bendita y a la vez siniestra realidad e indivisible dualidad tiempo - vida. Es lo siguiente:
Siéntese en un lugar cómodo, aislado del ruido,  y procure que nadie le interrumpa. Desconecte el teléfono móvil, el fijo,  el mp-3, la  T.V. la alarma, la video - consola, el ordenador, el “busca”, el telefonillo de la entrada a casa. Ponga su I-Pod dentro del inodoro y tire de la cadena, y elija con tranquilidad, pero con determinación, con qué martillo golpea el cuadro eléctrico de su casa hasta hacerlo añicos  para que no entre nada de nada desde el mundo exterior. Desenchúfese de todo y permanezca en absoluto y total silencio y con la máxima concentración posible, observando algo tan sencillo como es:  ver la aguja del segundero de su reloj avanzando segundo a segundo durante, tan solo, CINCO MINUTOS.
Probablemente se sorprenderá, y no poco, al comprobar lo largos que nos pueden parecer cinco minutos. Solo cinco minutos. Pero este, tan aparentemente corto espacio de tiempo, puede parecernos una eternidad si nos sentimos agonizar, o apenas sentir que pasan, si son cinco minutos de gozo. A uno esto le hace pensar, cuanto de real y cuanto de relativo, contiene el tiempo en si mismo.
Un ejemplo: Pérez pasa cinco minutos encerrado en un ascensor con Ángela Merkel. Esto produce en Pérez una determinada sensación que ahora no me apetece explicar.   Pero ahora  imaginemos que el tal Pérez pasa otros cinco minutos encerrado en un ascensor con  Kim Kardashian. Estoy seguro que Pérez siente una sensación distinta. Seguro. Y sin embargo ha pasado cinco minutos en ambos casos junto a una mujer, con la salvedad de que estas son distintas y diferentes, la una respecto de la otra. Podríamos poner el mismo ejemplo pero en clave femenina. Es decir; Irene, pasa cinco minutos con José Luis Torrente o con Brad Pitt. También en este caso, ambos, son hombres, pero la sensación, no es exactamente igual. Creo.
De modo que me atrevo a decir algo que no lo digo porque lo pueda demostrar sino, tan solo, porque lo intuyo.
Si aprovechamos el tiempo, con  moderación, es decir. Sin prisa pero sin pausa, tendremos tiempo para hacer muchas cosas en nuestra vida. Yo diría que bastantes más de las que nos imaginamos. Si lo utilizamos como si fuésemos a morir mañana no tendremos la calma suficiente para “sentir” como pasa el tiempo. No se trata, desde luego, de pasarnos la vida mirando el segundero, sino, de vivir a un ritmo que nos permita sentir que estamos vivos. Recuperar el “sentido” de  la vida y no seguir viviendo en un sin vivir continuo porque no tenemos tiempo. La clave está en saber la importancia del tiempo. Para ello apunto la prueba de los cinco minutos, con la intención de que cualquiera pueda darse cuenta de que realmente tenemos mucho tiempo y por lo tanto tenemos mucha vida. Debemos conocer, para así, mejor valorar al tiempo, porque,  como al principio decía, TIEMPO ES VIDA.


Emilio Martínez Arrés
Mayo de 2011

lunes, 24 de enero de 2011

NO HAY ERRORES



Es habitual escuchar y, en mi caso, pensar en las cosas que pude hacer y no hice o en las que debí hacer de distinta forma. En función de cómo nos encontremos actualmente, solemos decir que cometimos errores. Así, si la vida nos colma de placeres y alegrías, de buenos amigos y de capacidades de todo tipo para vivirla intensamente, (yo lo llamo bebérsela a tragos largos) diremos que la vida nos trató bien, que tuvimos suerte y que no cometimos errores.
Sin embargo, si en el momento actual que vivimos, nos encontramos desilusionados, sin tiempo para “Rectificar” porque ya no queda ídem, sin ilusiones realizables, o siendo conscientes de que perdimos en su momento la oportunidad de realizarlas, entonces diremos que no tuvimos suerte, que la vida nos trató mal y/ o que cometimos muchos errores. Un ejemplo claro que define gráficamente lo que anteriormente se expone es el famoso “Latiguillo”

¡! Ay!! “Si yo tuviese ahora 20 años, y con lo que sé, cuantas cosas haría de otra manera”. Si se analiza esta frase con un mínimo de objetividad descubriremos fácilmente la contradicción que se encierra en ella misma. A la persona imaginaria que la acaba de decir, cabe preguntarle algunas cosas

1º ¿Cómo sabes tú que no harías lo mismo una segunda vez? ¿O es que acaso en lo que piensas es en que solo tú podrías volver a los veinte años y los demás no?
2º A lo que ahora sabes, pareces darle un gran mérito. ¿Verdad? ¿Y como crees que lo has aprendido? ¿En un cursillo sobre conocimiento de la vida on-line? Pues no. Recuerda, piensa, mira y ve como tu bagaje de experiencias, de vivencias. Tu conocimiento de la vida y de las personas, lo has adquirido porque has hecho las cosas como las has hecho. Puedes pensar, si quieres, que las has hecho mal. Puedes incluso llegar a la conclusión de que esta, aquella y / o la otra decisión te han llevado a la situación donde ahora te encuentras, si. Pero…. ¿Puedes demostrarle a alguien donde estarías si hubieses tomado otras decisiones, elegido otros caminos, escogido otros valores, convivido con distintas personas? ¿Puedes? No. No puedes. Nadie puede hacerlo.
3º ¿Como puedes saber que has cometido errores? ¿Sabes acaso que consecuencias exactas hubiese tenido tomar una sola de tus decisiones de distinta forma a como lo hiciste en el pasado?
En el cerebro de un bebé no está escrito: “CUIDADO, NIÑO. SI TE CAES, TE HARAS UNA ROZADURA EN LA RODILLA Y SENTIRAS DOLOR”
¿Como aprende el ser humano las cosas básicas para sobrevivir? Haciendo eso que llamamos “equivocarse o tener errores”. Cuanto antes cae el niño y siente el dolor del golpe, antes habrá aprendido esta lección. Se crece pues, con los golpes, con los “errores”. Y cuando pasan muchos años y nos hemos producido tantas rozaduras, ¿no es cierto que es entonces cuando somos más maduros, más conscientes, más sabios, más humanos? Entonces, ¿por qué seguimos llamando a todas esas cosas que nos ocurrieron y que nos hicieron daño, ERRORES? ¿Cómo puede ser que un error que tiene siempre connotaciones negativas nos haga bien?
De lo que no debiera quedarnos duda alguna es de que cada cosa que hacemos, (no solo nosotros, sino cualquier persona o cosa en este mundo) cada movimiento, por insignificante que nos parezca, ha influido de una u otra manera en lo que hoy somos, en nuestro presente. Todo esto me hace concluir en que todo lo que hacemos influye en nosotros, en nuestro entorno y en las personas que en el están y viceversa. Somos, querámoselo o no, la consecuencia de nuestros propios actos en el pasado. Ninguno de nosotros nació así, como hoy somos. ¿Quien de nosotros ha decidido adquirir esta visión del mundo o simplemente esta talla de ropa? Nadie.
En algún sitio leí que si los mas de mil millones personas que habitan China saltasen todos al mismo tiempo, el peso de todos ellos al chocar contra la tierra, haría que se desencadenase un pequeño terremoto. Un temblor de tierra que podría ser detectado por nuestros sismógrafos. Es posible. Si lo aceptamos como tal, ¿que pasaría si en lugar de mil millones saltasen solo 999 millones? ¿Y con 500 millones? ¿También se produciría el terremoto? Siguiendo esta línea, llegaremos a un punto en el que un solo chino haría que se produjese o no el terremoto. Pues no. No es verdad. No. No me cuadra. Creo más bien que con la actual tecnología aplicada en este caso a nuestros sismógrafos, no somos capaces de medir que consecuencias tiene en el resto del mundo el salto de un solo chino. ¿Razón? Falta sensibilidad, capacidad de percepción, para poder “notarlo”, medirlo, demostrarlo.
De la misma manera creo, que en lo referente a las personas, se repite el fenómeno. Cada palabra, cada gesto cada acción u omisión tiene consecuencias en los demás. No es una teoría, aunque así se pueda o quiera creer. Es una realidad que a partir de un cierto punto o momento no podemos medirla, pero eso no quiere decir que no existe.No podemos negar lo que no sabemos, precisamente porque nuestro propio desconocimiento nos impide negar la posible existencia de algo que no sabemos si existe o no, pero si podemos trabajar sobre una teoría para intentar hacerla demostrable. Así que, humildemente, me atrevo a decir, que: puesto que lo que somos es el resultado del pasado. Dado que el pasado no es posible rectificarlo, y que aún en el caso de poder hacerlo, no sabríamos nunca a donde nos llevarían nuestras “otras” acciones, no me parece que sea una herejía decir que:
NO HAY ERRORES.
2009-12-23
Emilio Martínez Arrés


domingo, 27 de junio de 2010

LA GARRAPATA





 GARRAPATA
1. f. Ácaro de forma ovalada, de cuatro a seis milímetros de largo, con las patas terminadas en dos uñas mediante las cuales se agarra al cuerpo de ciertos mamíferos para chuparles la sangre, que suele ingerir en tal cantidad que su cuerpo llega a hacerse casi esférico. (1ª acepción del diccionario de la R A E )
Una cosa es predicar y otra es dar trigo”. Conocidísimo dicho al que se recurre en numerosas ocasiones para exponer de una manera sencilla y clara la diferencia que suele haber entre lo que expresamos cuando aconsejamos a los demás y lo que realmente hacemos cuando llega el momento de ser consecuentes con nuestros consejos, con nuestras palabras.
Adquirir conocimientos de todo tipo, acumular información de cualquier origen o destino se ha convertido para todos en algo imprescindible. Parece claro que el conocimiento de las cosas, la información, no es algo intrínsecamente malo pero ocurre que, en general, los conocimientos que se adquieren no son utilizados principalmente para mejorar la vida del hombre. Esto, algunas veces ocurre, pero es “por añadidura”.
El esfuerzo que cada país hace en investigación de cualquier área de la ciencia, está dirigido en la inmensa mayoría de los casos hacia la meta de la primicia. Es decir: A llegar a adquirir un determinado conocimiento antes que los demás. A partir de ahí todo lo descubierto se deriva hacia la rentabilidad económica que nos permite un mayor grado de competitividad. Hecho este, que lleva irremediablemente a la pérdida de la misma por los demás. Pero como al parecer nuestra estulticia es algo superior, en tamaño, a nuestro cerebro (o a la capacidad de utilizar este con racionalidad y sentido común) pues seguimos esforzándonos en subir un escalón más sin ver, sin mirar o sin querer mirar ni ver, que cada peldaño que logramos subir quienes vivimos en países ricos, supone un peldaño mas que nos separa de aquellos cuya principal y muchas veces única misión consiste en sobrevivir un día más.
En los países ricos, la mayoría de los hombres mueren por causas naturales. En los países pobres la mayoría muere de lo que para ellos es también una causa “natural” EL HAMBRE. Mientras tanto, las multinacionales, comandadas por esos señores que aparecen poco en los medios informativos pero que mandan mucho en el mundo entero, aumentan sus beneficios al mismo ritmo (Aproximadamente) que aumenta el hambre. Pero además pueden y de hecho lo hacen desestabilizar y hundir económicamente a un país o a los que menester fuere , si es eso lo que hay que hacer, para seguir defendiendo sus intereses, que no son más que los de acumular dinero y poder hasta donde sea posible.
Hace algunas algunos años, habíamos muchos convencidos de que este tipo de ser – rata mezquino y odioso, solo se encontraba en los alrededores de los regímenes dictatoriales, ya que la opacidad de estos “sistemas” favorecía el cebado o engorde de estos entes tal como lo hace la garrapata, hincada su boca succionadora sobre la piel del perro que, para más inri, siempre suele ser flaco y sirve de alojamiento a la pulgas. Se nos decía que esas fechorías solo eran posibles en regímenes no democráticos, aquellas mismas voces u otras parecidas se van dado cuenta ahora que una cosa es predicar y otra es dar trigo. De manera que hoy, ellos y nosotros, sabemos que no es exactamente así.
Tras las crisis que nos van llegando regularmente, hemos sabido;
Que en países en los que se supone que los valores democráticos son algo inherente a la forma de vida de toda la sociedad, tal como creíamos que ocurría en EE.UU. esos seres, o lo que sean, han sido capaces de poner al borde de la quiebra a su propio país.
Que manejan a su antojo los “mercados” del o los países que se les antoje.
Que carecen de escrúpulos.
Que engañan a países enteros y a sus mandatarios, y que para ellos el mundo y las crisis son la misma cosa. Es decir. Una oportunidad de enriquecimiento sin límite.
Siempre me he preguntado yo que ¿Quién coño serían los mercados? Ahora vamos sabiendo algunas cosas sobre estos entes, pero al mismo tiempo constatamos otras que no nos hacen tener más fe que antes en la democracia ¿Por qué? Porque aunque es verdad que a los ciudadanos normales y corrientes se nos permite la posibilidad de cambiar a nuestros representantes, elijamos a quien elijamos, finalmente, estos habrán de inclinarse, con vaselina o sin ella ante quienes de verdad mandan. ¡Ojo! ¡Ojo! ¡Ojo! Y mandan sin necesidad de votos. No necesitan por tanto de ningún proceso electoral. Representan solo a quienes tienen, como ellos mismos, el único objetivo de aumentar beneficios. Solo necesitan avaricia, de las que dan muestras evidentes de no saciarse jamás y falta de vergüenza, que la desconocen desde que fueron engendrados.
Medio mundo hambriento, enfermo, sin agua, sin educación, en pie de guerra unos contra otros sin saber muy bien porqué. Pueblos enteros aplastados por ejércitos salvadores en nombre de las mismas democracias que les venden las armas a sus contrarios o de religiones que les adormecen. Sin futuro, en suma, para ellos ni para sus hijos, porque muchas veces, estos, son quienes empuñan las armas que fabricamos los países ricos y además democráticos.

Y a mí, y supongo que no solo a mí, se me ocurre pensar mientras tanto que;
-La iglesia católica acumula riquezas y no puede tapar ya más tiempo sus vergüenzas
-Los amos de los mercados siguen jugando con el mundo y siguen emulando a las garrapatas.
-Las realezas nos insultan y avergüenzan con su ostentación y lujos provocadores.
-Y muchos de los políticos que nos prometen soluciones, están hasta las barbas de corrupción, de mentiras, y no cesan en su despilfarro a cuenta del que cada vez tiene menos.



¡! Pues no me lo callo!! .
Hay ocasiones en las que siento ganas de vomitar sobre los platos y las copas;
De los obispos, cardenales y demás eminencias,
De las realezas y sus nobles acólitos lameculos,
De los amos de los mercados y responsables de la miseria que padecen millones de personas,
De todos los políticos corruptos y mezquinos, que haberlo haylos.
En cuanto a aquellos que se autoproclaman representantes de todos los trabajadores pero que viven principalmente, y además muy bien, a costa de los presupuestos generales del estado. O sea, también de mi bolsillo, ya se me ocurrirá algo.

Cada vez que pienso en todo esto se me pone una imagen fija en el cerebro. No puedo sacarla ni con alicates. Es la figura de; LA GARRAPATA

Elda. 27/06/2010
Emilio Martínez Arrés

martes, 22 de junio de 2010

¿QUIEN CREES QUE ERES TÚ?



La verdad parece que se acerca mucho a aquello de que cuantas más respuestas encontramos en el camino de su búsqueda, nos encontramos con muchas mas preguntas de las respuestas halladas. Así que no parece que sea una contradicción decir que cuanto más sabemos, más conscientes somos de que mas ignoramos.
Esta conclusión creo que podría ser etiquetada como errónea o al menos como discutible, porque en realidad lo es. Todos sabemos mucho más que cuando comenzamos a “saber”. La diferencia es enorme y no la podemos cuantificar ni cualificar con fiabilidad o precisión dado el grado de conocimientos adquiridos desde que el ser humano descubrió el fuego y comenzó a sentirse realmente dominante entre las especies que le acompañaban.
Algunas luces si se ven entre tanta oscuridad, pues aunque no sepamos medir con exactitud la diferencia en relación a preguntas/respuestas que nos separa de los primeros hombres que comenzaron a preguntarse ¿qué hacemos aquí? si es cierto que han evolucionado las cosas de forma vertiginosa.
Imaginemos el miedo que probablemente aterrorizase a aquellos seres primitivos cuando oían el ruido de un trueno o cuando veían caer una chispa de una tormenta.
Es probable que el miedo de nuestros antepasados a una simple tormenta no fuese menor que la angustia que en la actualidad puede sentir aquel a quien acaban de comunicarle que lleva dentro un cáncer que no le dejara acompañar a la vida más de seis meses... Pero curiosamente, como nuestro amigo neandertal no sabía de la existencia del cáncer y por otra parte, quizá algún animal acabase con él dentro del periodo de esos seis meses, pues resulta que no sufriría por el mortal cáncer porque no lo conocía y sin embargo vivía aterrado por el trueno y el rayo.
¿Cabe concluir que la búsqueda del conocimiento no solo nos hace sentirnos cada vez más pequeños ante la enorme cantidad de preguntas que cada día hemos de hacernos sino que, y además, no dejamos de sufrir los miedos y los temores (aunque sea a otra escala) que sufrieron nuestros antepasados? Y si así fuese, ¿En que consiste el avance del hombre frente a los caminos que la vida abre ante él, cada día?
Quizá solo podamos decir que, el avance en el conocimiento del hombre, es solamente relativo.
El hombre temía al trueno, al rayo, a la tormenta que hoy podemos predecir aproximadamente cuando y donde se va a producir, con qué intensidad y duración. Aún no podemos dominar el hecho, es verdad, pero le conocemos. El conocimiento pues, acaba con el miedo que a todos nos irradia lo desconocido. Así, el neandertal no sufría por ser portador de un cáncer, sufría por el desconocimiento de un fenómeno natural como lo es una tormenta.
Si pudiésemos comparar los miedos de nuestros antepasados en relación a lo que conocían se podría decir por hacerlo de una manera sencilla y comprensible que la relación sería de 1/1 Pero hoy, no. Hoy, el hombre sabe más. Sabe muchas cosas. El conocimiento del hombre en todas las materia imaginables ha crecido durante los últimos siglos a una velocidad que da vértigo solo pensar en ello. La relación existente entre lo que el hombre actual sabe y lo que “sabe” que ignora podría ser la de 100.000/1.000.000
El hombre de neandertal sabía pocas cosas pero, intuyo al menos, que tenía pocas incógnitas por despejar. Sin embargado, el hombre actual sabiendo 100.000 cosas más, lo cierto es que tiene ante sí muchas más preguntas por contestar que las ya resueltas
Visto así, parece claro que cada vez estamos más lejos de la verdad completa. Y si esta “realidad” u opinión que me temo no ser el único que la percibe es como parece ser de un crecimiento exponencial, yo me pregunto. ¿Vamos por el buen camino?
Sigo pensando que habríamos de despojarnos en la medida de lo posible, de la soberbia. Entonces y solo entonces podríamos al menos intuir que aunque en relación a la verdad absoluta nuestra consciencia nos dice que nuestro conocimiento es menos que el de hace 5.000 años, una cosa es innegable y creo que positiva. ”Sabemos“ que cada vez es mayor la cantidad de cosas que ignoramos.
Visto con humildad, parece que no vamos tan mal. Pero si tú sabes más cosas y con mas certeza, Dime. ¿QUIÉN CREES QUE ERES TÚ?

Elda 2010-06-21
Emilio Martínez Arrés